lunes, 28 de febrero de 2011

sábado, 26 de febrero de 2011

La experiencia atea

Si todavía no los conocéis, debiérais. La Comunidad Atea de Austin emite un programa de televisión por cable fantástico: The Atheist Experience. Son los mejores dicks que conozco en la red. Su principal estrella, Matt Dillahunty, pasó por una época de fundamentalista religioso en el bautismo, hasta el punto de llegar a ser pastor. Más tarde, como cuenta en su biografía, se vio obligado a atender lo que la razón le decía. Las respuestas que da a las llamadas al programa son aplastantes y de una argumentación casi incontestable -a pesar de ello, mucha de la fauna que llama al programa es incapaz de razonar ni que dos y dos son cuatro-.

viernes, 25 de febrero de 2011

La cucaracha se hace amiga del pingüino

TuxHace días que la cucaracha anda como ausente. Y es que ha estado conociéndose con un nuevo amiwito. Aprovechando que aún anda sin trabajo, ha considerado que era el mejor momento para instalar y aprender a utilizar el Linux ese del que tanto hablaban.

Ahora tiene otra partición en su laptop con Ubuntu 10.10 instalado y, salvo algún problema con algunos dispositivos, corriendo de maravilla. De hecho, esta entrada se está escribiendo desde el FireFox instalado en Ubuntu.

jueves, 3 de febrero de 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

Un e-mail para el anarquismo suicida

Resulta que a pesar del último varapalo al gurú antivacunas, Andrew Wakefield, todavía algunos irresponsables siguen empeñados en difundir la barbaridad de que las vacunas son peligrosas y el despropósito de la libre elección de vacunarse. Fruto de ello, me entero por el blog Magonia de un acto promovido por la Universidad de las Islas Baleares a través de correos electrónicos en el que estos impresentables vuelven de nuevo a la carga.

miércoles, 5 de enero de 2011

Escépticos. Capítulo 1 ¿Fuimos a la Luna?

Cuando alguien tiene talento puede ser que no tenga oportunidad de ofrecérselo a los demás. Debemos estar agradecidos cuando a alguien con talento le dan la oportunidad de regalárnoslo mediante una plataforma de difusión tan amplia como es la televisión, vomitadero habitual de gente sin talento y sin el menor merecimiento de estar ahí (o sí, depende del cristal con que se mire).