Me he decidido a escribir esta entrada por si los de La Ciencia y sus Demonios no se deciden a publicar mi comentario, que ya me ha pasado alguna vez y empiezo a pensar que son un poco demasiado meapilas.
Publican en este blog, por otro lado recomendable, una entrevista al profesor de la Universidad Autónoma de Madrid Máximo Sandín. En mis años mozos de licenciatura, tuve la oportunidad de acudir a una conferencia de Máximo y maravillarme con las historias de virus, bacterias, genes homeóticos y demás que contaba este señor y con su crítica al paradigma evolutivo y sus teorías sobre una evolución saltacionista y no gradual mediada por inserciones completas de genes en el material genético. Aún así ya me espinaba entonces algo con relación a sus críticas a Darwin o Dawkins, puesto que me parecía ya que nada de lo que contaba entraba en contradicción con ellos. Luego descubrí por qué.
Y es que Máximo se ha dedicado a escribir artículos y algún libro, y a dar conferencias hilarantes sobre una especie de conjura nazi-judeo-masónica-liberal para convencer a propios y extraños de la validez de la teoría evolutiva mediante selección natural, con el fin de dominar el mundo mundial, producir vacunas, transgénicos y envenenarnos a todos. De todo ello hay abundante información en la red -de él y de sus jóvenes acólitos incautos-, y como no quiero dar más publicidad a este charlatán no voy a poner los enlaces. Así que molestaos y al Google.
Sin embargo, en la entrevista que le hacen en La Ciencia y sus Demonios, Máximo se pone más serio y tésnico, como en la conferencia a la que fui a verle. Y, como en dicha conferencia, vuelve a sacar las mismas tonterías de aquella vez que ya me conocía. De entre ellas, me apetece comentar algunas.
De lo que habla Sandín -como siempre- es de mecanismos de variación genética, no de mecanismos evolutivos. Que hay secuencias genéticas muy estables a lo largo de toda la filogenia no quiere decir que sean "estables" en el sentido estricto de la palabra -lo cual confunde mucho al lector-, sino que se mantienen a lo largo de toda la línea evolutiva que estemos siguiendo. La selección natural premia una secuencia genética por su materialización adaptativa al medio, sea cual sea la expresión en la especie en cuestión, y se mantiene a lo largo del proceso evolutivo. Sandín lleva sus argumentos por otros derroteros siempre y nunca se ve dónde está la ruptura con las predicciones que hace la selección natural.
La especiación mediante el mecanismo de variación genética por mutaciones al azar no tiene que suponer, como Sandín parece querer dar a entender, una única mutación en un único organismo, si pensamos, claro, no solo en organismos, por ejemplo, del grupo de los mamíferos, con descendencias pequeñas en comparación con las numerosas "puestas" de artrópodos por ejemplo, o lo que supone una mutación al azar en una de sus bienamadas bacterias. Aún así, suponiendo organismos complejos, ¿por qué una mutación en un único organismo debe suponer que se encuentre solo y que nunca se vaya a reproducir y propagar dicha mutación en la población? Además, en las palabras de Sandín hay cierta intención de dar a entender que la teoría sintética dice que una única mutación lleva a especiación, cuando eso es falso: es la acumulación de mutaciones al azar sobre las que ha actuado (o no) la selección natural las que llevan a la especiación. Más todavía, efectivamente algunas mutaciones no suponen ni una ventaja ni una desventaja, la selección natural ´no actúa sobre ellas y, si el resto de rasgos es viable y exitoso -el resto del material genético-, se quedan y punto.
Respecto a lo de las bacterias y virus benefactores de Sandín, ahí hay una carga antropomórfica que me hastía. Solo una pregunta: Si son tan benefactores, ¿por qué la evolución ha premiado organismos con sistemas inmunes que se dedican a fabricar defensas continuamente contra virus y bacterias?
Y, por favor, ¿puede decir Sandín dónde hay verificaciones de los perjuicios generales de los OMGs que tan alegremente ha proclamado a los cuatro vientos?
En lo de las metafísicas trascendentales que ha perdido la Ciencia ya no entro, que me da la risa.
Supongo que todo este personaje que se ha creado Sandín obedece a su completa carencia de producción científica evaluable -sí, de la de esas revistas SCI con tantos vicios, pero sometidas a la revisión de toda la comunidad científica mediante numerosos y estrictos protocolos- y a la necesidad de autocomplacencia de ser especial y perseguido -según él, por lo que no puede publicar (¿el qué?), aunque tenga como tribuna lo que debería ser baluarte del prestigio del conocimiento-. Vamos, nada que ver con la Ciencia, sino con la charlatanería. Me pregunto cuánto tiempo más va a pasar hasta que a Máximo se le exija desde las instituciones una producción científica evaluable y no solo las tonterías que extrae de los trabajos serios de otros.