domingo, 8 de agosto de 2010

La medicina "popular" mexicana

Cuando ya llevaba unos cuantos meses viviendo en México, una de las cosas que más me sorprendió fue la singular forma de hacer diagnósticos médicos de la gente, y los remedios extraordinarios que recomendaban.

Si uno tenía lo que a todas luces parecía una infección intestinal, en realidad se le había pegado algo al estómago. Los niños sufren de empachos que se pueden curar con aceite. La gripa -término general para la gripe, el catarro y el resfriado- tiene como remedio extraordinario sumergir los pies en un balde con agua y alcohol.

Lo más alucinante es la enciclopedia de patología infantil, repleta de brujas, espíritus y demonios. Por ejemplo, cuando un bebé se despierta por las noches -algo muy inusual, claro-, estamos ante un caso claro de visita de brujas por no haber destendido su ropa antes de la noche, anunciando así a las brujas la presencia del pequeño.

Esto podría parecer gracioso, curioso o anecdótico. Pero no es así. En un pais en el que la vacuna contra el meningococo -que previene 2 de cada 3 casos de las principales cepas en Estados Unidos- no es dispensada por el precario sistema de salud y cuesta, en los mejores casos, un tercio de los ingresos de una familia, es para preocuparse. Sin embargo, quise saber de dónde venían estas, digamos, creencias populares, a cual más kafkiana. Y encontré esto:


El compendio y la facilidad de navegación son extraordinarios. Reconozco su gran valor histórico. Recomiendo, por ejemplo, la entrada dedicada al empacho, por la cual llegué a este recurso creado por la UNAM. Sin embargo, llamarle a esto medicina es una falta al rigor que necesita este pais. No se puede llamar medicina, ni con el falso apelativo de tradicional, a algo que es sencillamente una colección de mitos, supersticiones y creencias. Sé que es una falacia, pero no me resisto a denunciar que este pais, más que financiación a hacer bibliotecas digitales de supersticiones, necesita invertir dinero en medicina de verdad y en un sistema de salud público que de verdad llegue a todos. A colación cito un texto de @elnocturno, hablando del discurso de hace unos meses de Evo Morales:

Cae en el mismo error que los filósofos posmodernistas, los grandes valedores de la asimetría y la desigualdad, que en un relativismo interesado afirman que para un cáncer es igual el baile de un médico brujo que la quimioterapia, siempre y cuando la quimioterapia sea para los ricos y poderosos y los pobres, indios, negros y colonizados se conformen con el baile del médico brujo y se mueran sin dar la lata.


Y es que, como siempre, de ricos y pobres se trata; de divertirse con los indígenas en sus reservas y salvaguardar sus cultos para que los intelestuales puedan elaborar sus sesudas enciclopedias; para que el turista vaya a visitar, como si de un zoológico se tratase, a los auténticos mayas (sic), cuyos niños mueren, si no por desnutrición, por enfermedades que poco tienen que ver con empachos y brujas, sino con vacunas que atesoran desde hace siglos los paises de los que provienen esos turistas, los cuales están vivos, quizá, por una de ellas.

A pesar de la basura en que esta cucaracha ha hurgado en esta ocasión, hay todavía algunos trozos comestibles. Disfruten de la biblioteca, aprendan un poco de ella y, sobre todo, piensen en qué se puede hacer.

Actualización, a 12 de agosto de 2010

En La Ciencia por Gusto, un post sobre algo más de la historia de esta "medicina" tradicional mexicana: La persistencia de la charlatanería